domingo, 13 de diciembre de 2015

¡De cabeza en la final! Leonas 1 China 0


Odio el clima de Rosario. Te sofocás de calor. Te empapás como nunca. Te volás con un viento huracanado y en medio de todo eso intentás trabajar mientras mirás el partido.
Y ahí pinta la magia. Salen las Leonas a la cancha y cambia todo. Ayer los rayos, los truenos y las nubes de película presagiaban otro de esos partidos emotivos. En el Mundialista nunca importa demasiado cuánta gente haya en las tribunas; la hinchada siempre se hace sentir. Y ayer no fue la excepción. Con paraguas o bajo la lluvia hasta fanáticas con bebitos en brazos vibraron al ritmo de "Ole ole ole cada día te quiero más". Y ni te cuento cuando después de conseguir el primer corto del partido, Campoy fue de cabeza a conectar la arrastrada de Rebecchi para el gol. El gol que sería primero y único. El gol soñado, como contó Pilar después. 

Agolpados bien arriba en el estadio, los de prensa lo gritamos con el alma, igual que al final del encuentro donde hasta pintaron los abrazos y caras de felicidad. 
Desde ahí pudimos ver un partido bien distinto al de la primera ronda con China. Cavallero ya nos había dicho después del 1-3 "A veces se gana y a veces se aprende" y se ve que son buenas alumnas. Aprendieron. Sólida defensa esta vez. Bien concentradas con línea de cuatro desde el principio. Nada de andar esperando a que las asíaticas nos dieran los espacios. Salimos con los tapones de punta con Rebecchi, Merino y Granatto y un medio campo que ayer hizo un gran trabajo. Rochy Sanchez, calladita y como quien no quiere la cosa, se adueñó de todo. Campoy demostró una vez más por qué merece vestir la celeste y blanca. Flor Habif se comió crudo a toda china que le paso cerca. Nadie, ni titulares ni suplentes, desentonó.

Llegó el gol y el ejército rojo no tuvo mejor idea que dar un paso al frente y Argentina hizo lo que se le cantó en los espacios que se abrieron. 
¿Faltaron más goles? ¡Seguro! Nos hicieron desear. Pero hay que reconocerle a las chinas que tener pies chiquitos garpa cuando defendés en tu área. 

Pasaban los minutos y a pesar del 1-0 a favor y la tranquilidad que se percibía en el equipo, todos queríamos que se terminara. Sufrimos cuando Joubert vio un corto donde nadie más lo vio. ¡Gracias por tanto video ref! 
Nos llenamos de "Uhhh" y "Aaahhhh" cuando el área de China se convirtió en un pinball que finalmente no dejó que gritáramos el segundo de Argentina. 

Se abrieron los cielos. Pintó el sol. Se acababa el partido en un atardecer soñado. Temperatura perfecta. Hermoso resultado. Sonó la corneta y el abrazo fue masivo. Miraras donde miraras había sonrisas. Se viene Nueva Zelanda y más allá del resultado, ya es victoria. 

Esta cancha trae suerte. Este estadio te nutre de buenas vibras. Amo estar en la final otra vez acá. Amo el clima de Rosario.

¡Vamos Argentina Carajo! 

Gaby Faccennini

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