viernes, 11 de diciembre de 2015

¡Chau Holanda Chau! ¡Las Leonas les sacaron el podio!


Anoche me tocó revivir el histórico momento del Champions Trophy 2012; ese en que Maccari con pechera y sin arquera, recuperaba un bochón para que Lucha se la diera a Delfi y Paumen inexplicablemente le cometiera penal que Barrionuevo cambiaria por empate y shoot out. Estaba yo otra vez al costado de la cancha, cámara en mano, controlando mi ansiedad de hincha y mis deseos de fan, tratando de no insultar al árbitro ni tirar gritos de aliento a las chicas que pasaban a centímetros de mi. 

Era un partido de final anticipada. Demasiado anticipada. Y de mucha tensión. Argentina había llegado a cuartos de final como el cuarto de su zona. Las naranjas llegaron primeras, invictas y con aire goleador. Honestamente, todos sentimos que la cosa estaba más que complicada pero ya en el Prode de la sala de prensa, aún los analistas más pesimistas, daban ganadoras a las Leonas. Y si... es ese momento donde la estadística no puede con el corazón.

Me preguntaban ¿qué pensás? ¿cómo lo ves? Dije que la cosa sería como un River-Boca, donde el que se equivocara una vez perdería por la mínima diferencia. Y Holanda se equivocó. Dejó que Delfina Merino les prepoteara el área, se acomodara para su mejor golpe y con ese revés inatajable, dejara sin chance a Sombroek pensando cómo se le había metido ese bochón. 

Lo gritamos todos, como pudimos para no perdernos la foto del festejo. Igual, confieso que me salieron todas movidas o desenfocadas. No se puede sacar una buena foto si estás gritando "GOOOL" con el alma. No me importó nada. Nos poníamos 1-0 arriba contra el "mejor del torneo" (comillas porque ya sabemos que jugarán por el 5to puesto y eso da que pensar...)

Las delanteras metieron a morir. El medio campo se sumó en todas. Y la defensa, la línea que más cuestioné en lo personal en estos últimos tiempos, anduvo derechita, perfectamente comandada por Vicota Zuloaga. Campoy y Merino le pintaron la cara a más de una. Flor Habif fue como topadora en cada bocha y Succi, bueno... SUCCI, así, con mayúsculas. A veces pienso que a Goofy la camiseta naranja le dispara un chip de superpoderes. Se enciende de una manera distinta y lo ves en el puño apretado tras cada atajada crucial.

En el entretiempo, sonaba Lali y su "Esperanza Mía", presagio de lo que los fans sentíamos. Pero el equipo demostró más que esperanza. Le puso esfuerzo, solidaridad, convicción en cada jugada y por sobre todo, mucho juego en conjunto, mucho aliento y concentración. Sólo así fue posible superar las amarillas inexplicables que Joubert le regaló a Merino y el momento en que Argentina quedó con nueve en cancha. Sólo así te podés bancar la presión del #1 del mundo. Sólo así podés defender cuando ves al rival sin arquero, así como en el 2012 pero al revés. Y sólo así podés terminar apilada en una montonera de felicidad a la que con gusto me hubiera lanzado. 

Es verdad que falta lo más importante. Recién estamos en semis. Pero ¿cómo no darse el tiempo de celebrar? Si ganarle a Holanda es hermoso, haberlo hecho en las condiciones en que las Leonas lo hicieron es el paraíso.

Ahora se viene China una vez más. Otro juego, otra mirada y la chance de sacarse la espina que nos dejó ese odioso 1-3 de la otra noche.

Celebren Leonas y después a laburar que todavía queda lo mejor. 
¡Vamos Argentina!

Gaby Faccennini

1 comentario :

María Andrés Arranz dijo...

Inexplicable lo que estas minas nos hacen sentirrrr!!! Pueden perder 18 a 0, pero te da orgullo saber que siempre dejan el alma. Chauuu Holandaa! Y GRACIAS QUERIDAS LEONAS!!