
La particularidad estuvo en el festejo "bomba" de las chicas. De regreso al sur, algún desquiciado arrojó una bomba de gas pimienta dentro del micro donde las chicas festejaban el ascenso. Así, más que baile en Ducilo, la fiesta se tiñó de suero, lavajes de ojos y ambulancias. Por suerte las chicas están bien y dicen: "¡¿Quién va a poder igualar un festejo semejante?!"
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